Miseria entre Rascacielos y Modernidad

Miseria entre rascacielos y modernidad

 03 DE ABRIL DE 2013, CIUDAD DE MÉXICO

Un voluntario de Relentless Pursuit México atiende a un indigente.

En la inmensa ciudad convive el desarrollo económico y la pobreza. Varios ministerios cristianos atienden a jóvenes que viven en las calles y les ofrecen ayuda y orientación para salir adelante.

México es considerado, en Latinoamérica, como un país con el avance económico suficiente para convertirse en una potencia, en las próximas décadas. Y quien visita su capital, la ciudad de México, de manera periódica, nota que su fisonomía cambia de forma acelerada y que va convirtiéndose en una metrópoli de edificios modernos, rascacielos y vialidades en segundos pisos.

Pero existen espacios que, a pesar del paso del tiempo y el avance económico, se mantienen inertes e indolentes a la transformación. Y no sólo eso, son microcosmos que retienen atrapados a muchos seres humanos que, de tanto fundirse en los ambientes ocultos, se han convertido en invisibles. Ellos son los llamados “indigentes”.

Según las cifras que arrojó el censo “Tú también cuentas” (programa dirigido por el gobierno capitalino), en el 2011, hay 3.282 personas viviendo en la calle y, año con año, el número de las personas que viven en la vía pública ha ido creciendo; es así que en 2009 había 2.750 personas viviendo en la calle, en 2010 eran 3.049, y en el 2011 la cantidad aumentó un 7.1%.

Aun cuando los personajes callejeros han sido parte del panorama citadino desde su fundación, algunos ojos se han detenido para entender y conocer su vida. Así, con la vista fija en la pobreza que sobreviven los mendigos, nace el ministerio “Búsqueda sin cesar” y descubre el círculo de vida que se repite en esa población, perpetuando su circunstancia.

LA INDIGENCIA PASA DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN

 Uno de los datos relevantes es que, un porcentaje de estas personas, son la cuarta generación que nace y vive en condición de calle. Y, como consecuencia de ello, todos aquellos vicios y males que atraparon a sus antecesores, pasan a ser su forma de vida sin que jamás conozcan un modo distinto de subsistir. Las drogas, por ejemplo, no son vistas como algo malo pues, desde la infancia, han visto a sus padres o compañeros de “habitación” consumirlas y consumirse en ellas.

Sin ningún tipo de educación, ellos procrean a muy temprana edad, convirtiéndose, siendo casi unos niños, en padres de otros niños. Y como consecuencia de la promiscuidad, actualmente se estima que el porcentaje de niños infectados por el virus de VIH va en aumento, sin que ningún organismo gubernamental tome acciones para detener su propagación.

LOS EVANGELICOS SE MOVILIZAN PARA ATENDER A LOS POBRES

 Ajeno a la cobertura de alguna institución del gobierno, el ministerio fundado por Stephen Spivey, “Relentless Pursuit” (Búsqueda sin cesar), ha iniciado desde el año de 2010 una movilización del pueblo evangélico local para atender a esa población en circunstancia de pobreza extrema, bajo el nombre de Relentless Pursuit México (RPM, por sus siglas en inglés).

Su filosofía, basada en los principios bíblicos más elementales asentados en Salmos 82:3-4 (“Defiendan la causa del huérfano y del desvalido; al pobre y al oprimido háganles justicia. Salven al menesteroso y al necesitado; líbrenlos de la mano de los impíos”), junto con la simplicidad de una organización que se sustenta bajo el esquema de voluntariado de diversas iglesias de la ciudad, está poniendo en movimiento al pueblo cristiano “con dos simples letras que dan enorme poder al ministerio – explica, Spivey – ¡Ve! Pues Dios lo pone muy claro: VE y lleva el Evangelio a la gente, bautízala, enséñala y sírvela. Y es por esa razón que buscamos a los perdidos, a los hambrientos, a los heridos, a los necesitados, a los enfermos, a los huérfanos, a las viudas y oprimidos, a los desamparados y a los viajeros, para presentarlos a su Rey”.

Su labor, además de proveer a los indigentes de los recursos más elementales –comida, vestido y atención médica–, incluye la convivencia cordial y respetuosa para fincar la relación que les permita compartir el Evangelio y, todo ello, en los lugares donde viven: bajo los puentes, en las alcantarillas, cloacas o cualquier espacio que les permite cobijarse en grupos que, por lo general, son de más de 10 personas.

En un gran número de ocasiones, los necesitados requieren de apoyo especializado para superar las adicciones a estupefacientes, por lo que una de las metas de la organización es lograr la confianza de las personas para reubicarlos en hogares permanentes, y que reciban atención médica y psicológica profesional.

MANTENER UN MINISTERIO ÁGIL Y DINÁMICO

 Aún cuando el diseño de la estructura del ministerio es simple, su director y fundador ha desarrollado sistemas de entrenamiento y organización profesionales para el voluntariado que recluta, convirtiéndola así en una corporación dinámica y efectiva.

Con la mentalidad de que toda la gente cuenta con algún don, el equipo de trabajo encuentra el área de servicio para cada voluntario y lleva a cabo su reclutamiento bajo la premisa de que “lo primero es generar conciencia de la existencia de estas personas, su circunstancia y sus necesidades, para después canalizarlos a la acción”.

El problema de la población que vive en el desamparo de las calles es común para muchos países latinoamericanos, y aunque se considera que es obligación de los gobiernos atenderlos, encontramos entre los evangélicos quienes escuchan el llamado a servir al prójimo y así obedecer el segundo mandamiento.

Autores: Nuria G. Arnáiz

Editado por: Protestante Digital 2014

 

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