Evangelismo en Tránsito

Relentless Pursuit Ministries, RPM (Ministerio Búsqueda Sin Cesar) está trabajando en un plan de Evangelismo en las calles permanente en la Ciudad de México. Nuestra misión es  Glorificar a Dios y proclamar a Jesucristo como nuestro único Salvador. ¡Y para eso necesitamos de toda la ayuda posible!

Estaremos enviando equipos de dos o tres personas a compartir el mensaje de Salvación y a entregar tarjetas evangelísticas en las paradas de autobús. Los camiones y microbuses llegan a las paradas cada 3 a 10 minutos. Esto les da a los equipos MAS QUE SUFICIENTE tiempo para compartir el Evangelio con las personas que están esperando.

También habrá equipos RPM en el metro entregando tarjetas a la gente que pase, y usarán playeras que pregunten a la gente “¿Puedo orar por usted?”.

¿Te gustaría ser líder de algún equipo? ¿Quisieras capacitarte para ser parte de este movimiento?

Contacta a nuestra líder de tránsito, Elizabeth Ochoa: lizruth8a@beta.arelentlesspursuit.com

4 thoughts on “Evangelismo en Tránsito

  • Elizabeth Ochoa

    He tenidor la oportunidad de compartir con otros el mensaje de salvación y gracias a este ministerio ver, vivir y gozarme cuando alguien acepta a Cristo como único y suficiente Salvador.
    El unirme con otros creyentes para cumplir con la gran comisión, dada por nuestro Señor Jesucristo de: «ir por todo el mundo y predicar el evangelio», revitaliza mi espíritu. Sé que no he ido por todo el mundo; pero mi ciudad, mi comunidad necesita conocer este evangelio, conocer las buenas nuevas que solamente se encuentran en la Palabra y a través de una relación personal con Jesús.
    El sábado pasado estuvimos en la Alameda Central y como de costumbre, pude observar gente agitada, otros descansando, algunos tristes y otros más, pensativos. Nuestro equipo estuvo formado por Addy, Susie y mi persona, a quienes, de manera increíble, Dios nos guió hacia quien teníamos que compartir. En esta ocasión, todos escucharon y aceptaron los folletos pero el mayor gozo fue cuando Carmen, una chica preparatoriana aceptó a Cristo como único y suficiente Salvador. Pudimos orar con ella, sentir el poder del Espíritu Santo y ver un rostro transformado en pocos minutos.
    Oremos por todos los que escuchan, no importa si aparentemente no vemos resultados, pues nuestra misión no es convencer pero sí llevar las buenas nuevas.
    Elizabeth Ochoa

  • Francisco Vacio

    Mi primer transit fue una gran experiencia, ya que es la primera vez que hago algo similar; el conversar con alguien a quien no se conoce, el preocuparse por los problemas de quien acabas de ver, y hablarles de Jesús, orar por ellos y que sepan que esos problemas recaen en Él y tiene todo bajo un control que no entenderíamos, pero que habremos de aceptar y agradecer

    Como parte inicial he de confesar que el día empezó con un grado alto de incertidumbre, ya que me emociono y motivo la dinámica de este ministerio, pero no tenía idea de cómo iniciar, como abordar a las personas a quien hablarle etc.; así que mis oraciones iban dirigidas a que Dios me usara, que pusiera en mi boca las palabras correctas y que por medio de mi alcanzara de manera sincera a quien fuera necesario

    Isaac y yo nos instalamos afuera de la salida del metrobus de Tacubaya, Isaac abordo a un señor y después me llamo a acercarme, este señor, la primer persona a la que nos acercamos, es cristiano, nos comento que el practicaba la oración, y que creía que es bueno el que alguien haga esto (hablar con alguien acerca de Jesús), posterior a esto nos empezó a decir la importancia de hablar de la situación actual, de los problemas cotidianos de nuestra sociedad, la importancia que le damos a cosas materiales o a situaciones vanales que son insignificantes a comparación de lo que dejamos de lado al olvidarnos de Jesús. En este punto a decir verdad, me sentí en capacitación previa al ministerio, varios puntos de la conversación me sirvieron como aliciente y lección, ya que en el lado más humano de la conversación el sr. nos permitió orar por él, por su comportamiento y poca paciencia, por explotar en algunas ocasiones ante las demás personas sobre todo en el trafico, y lección porque es algo que a mí me sucedía a menudo.

    Después de esto decidimos movernos de paradero, ahí cada uno nos dispusimos a hacerlo de manera individual, ahí me acerque a una señora y su hija en un principio se mostraban renuentes, sin embargo me permitieron orar por ellas y su familia, por salud y trabajo. En ese mismo lugar me acerque a una pareja que no quiso platicar más de 30 segundos.

    Posterior a eso nos movimos a un costado del metro, en un parque, ahí me acerque en primera instancia 2 mujeres jóvenes, una de ellas perteneciente a la Iglesia del mundo, me pidió que no orara por ella sino por las personas de la calle (ya que ahí había una) no me permitió hablar mucho con ella agradeció el gesto pero solo eso.

    Finalmente me acerque a una señora con su hija, al principio se resistía a hablar mucho, después comenzó a platicar cosas muy personales, lecciones que ha aprendido como que Dios tiene todo en sus manos y nosotros hacemos planes que quizás no son los que Él tiene para nosotros esta fue una conversación de aprox. 40 minutos, y a fin de cuentas dijo ser la segunda vez que personas cristianas se acercan a su familia, su esposo asistió un tiempo a una iglesia cristiana, sin embargo ella siempre se mostró renuente.

    Como conclusión fue una experiencia enriquecedora, sentí un respaldo de Dios, un acercamiento diferente, y motivación para seguir haciéndolo.

  • Jonathan Bello

    Me da mucho gusto ver tanta gente involucrada en este proyecto y trabajando constantemente para gloria de Dios. Creo que la constancia y la determinación serán muy importantes para generar un impacto.
    Permítanme compartirles una experiencia que tuve el martes pasado:
    Subí al metro L-7 en dirección a Rosario cuando de repente me percaté de un chavo (24-26 años aprox.) que vestía muy llamativo, tenía una chamarra de piel negra con adornos muy vistosos, cabello largo, etc. Pero lo que más me llamó la atención fue su playera: una playera con la estrella de Satán y el ‘rostro’. Ahí me di cuenta de cómo el mundo esta TAN necesitado de Dios, y como es necesaria nuestra participación. Inmediatamente ore por esa persona directamente, y le entregué uno de los panfletos que nos dieron.

    Para esto, ya habíamos llegado a Rosario y tenía que transbordar para llegar a mi escuela, el chavo me siguió y me preguntó ¿de qué trataba eso?, quería saber más. Fue entonces cuando comencé a platicarle de Dios, de las obras, los mandamientos y su poder; le conté la historia de Job y de cómo Satanás cayó del cielo (asumiendo que él alababa a Satanás porque no tenía pleno conocimiento del tema).

    Al cabo de un rato, tal vez unos 20 minutos, podía ver lágrimas en sus ojos, notaba el arrepentimiento y después de todo lo que platiqué con él, me preguntó si había algo que podía hacer para corregir el rumbo (por increíble que parezca), a lo que respondí que la única manera era arrepentirse y seguir a Cristo. Me pidió que orara por él, y así lo hice.
    Tardé aproximadamente unos 30-35 minutos, perdí una clase, pero valió la pena.

    Yo sé que es difícil a veces entablar conversaciones, en lo personal, se me dificulta mucho, pero si estamos seguros de lo que hacemos, y si confiamos en Dios (I can do all things through Christ which strengtheneth me. Ph 4.13) podemos lograr grandes cosas.

    ¡Dios los bendiga!

  • Lizette Petersen

    «Fue una bendición ir y orar por las personas en el Palacio de Bellas Artes (13-Abril-2013).
    Para ser honestos no estaba segura de cómo nos iba a ir, pensé que muchas personas nos iban a rechazar.

    Nuestro grupo estaba formado por: Lloyd (mi esposo), Cali, una chica de California que estaba aquí visitando unos amigos y yo (Lizette).

    Íbamos a las personas, nos presentábamos y les preguntábamos si podíamos orar por ellas. Para mi sorpresa la respuesta de las personas fue INCREIBLE!!!

    Las personas estuvieron muy abiertas con respecto a sus peticiones, compartieron con nosotros sus necesidades y algunas personas solamente nos pidieron orar por ellas de una manera más general, pero de todas maneras todas estaban muy agradecidas con nosotros por orar por ellas.
    Muy pocas personas dijeron: “No gracias”, pero aún así todas aceptaron un folleto.

    Algunas personas estaban tan agradecidas y sorprendidas de que estuviéramos ahí orando por ellas y ¡¡¡que fuera gratis!!!
    Resultó ser un tiempo muy bueno y nuevamente Dios nos recordó de la gran necesidad que la gente tiene.

    Las personas tienen necesidades, están buscando algo con que llenar sus vidas, y si nosotros no estamos ahí para compartir con ellas, pueden irse a buscar a los lugares incorrectos.»

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