¿Milagros en pleno siglo XXI?

ESTHER BAPTISM

Esther y Jonathan son dos chicos que vivían en la calle desde que cada uno tenía aproximadamente 10 años. Ambos son adictos al  “Activo” o “Mona”, un solvente que se emplea para limpiar PVC y que muchos chicos en situaciones similares emplean como droga. Con el tiempo la adicción de Esther y Jonathan los llevó a no poder pasar una hora sin estar drogados.

Esta es la realidad en la que viven muchos chicos en situación similar.

En una de las visitas que hicimos al bajo puente de Ejército Nacional y Mariano Escobedo, (Lago Alberto), lugar donde vivían estos chicos de la calle, notamos que Esther tenía el vientre abultado. A pesar de que ella siempre ha sido muy delgada por la falta de alimento era notable que su estómago había crecido. Al preguntarle si estaba embarazada, ella lo negó.  En los días posteriores tuvimos la bendición de que una doctora fuera a revisarla y quien al examinarla pudo casi determinar que sí estaba embarazada. Aún así, la doctora Noemí contactó a una colega suya y consiguió que le practicaran a Esther estudios de ultrasonido gratuitos en una clínica particular. De esta forma pudimos corroborar las sospechas, Esther tenía 7 meses de embarazo, se trataba de una niña y parecía estar bien.

Al hablar largo tiempo con Esther y Jonathan sobre el embarazo los convencimos de que debían ir a una casa de rehabilitación para que la bebé no naciera en la calle.  Emprendimos  la búsqueda de un lugar adecuado pero  no fue sencillo.  Muchos de estos centros de rehabilitación no aceptaron a Esther pues no contaban con la infraestructura médica para tratar su embarazo. Los lugares que sí estaban dispuestos a aceptarla eran exclusivos para mujeres. Estuvimos orando mucho por dirección de Dios, pues en este punto Esther y Jonathan no estaban dispuestos a separarse a pesar de que ello representaba una mejor condición para el bebé.

Aunque le explicamos mil razones por lo que era mejor separarse temporalmente, no quisieron hacerlo y prefirieron regresar a la calle. Esta mala decisión trajo consecuencias terribles… unas semanas después que volvieron a Lago Alberto Esther fue atropellada.

Gracias a Dios, nuestro voluntario Alexis (quién no estaba enterado de toda la situación anterior) hizo una visita al grupo semanas después, y se dio cuenta de que Esther no podía caminar. Él llevó a otra doctora, quién después de revisarla señaló  que no había síntomas de que ella estuviera embarazada. Tras platicar con Alexis todo lo que había sucedido meses antes, pudimos contemplar que el panorama era más preocupante  pues era muy probable que el bebé hubiese muerto luego del accidente y que Esther estaba en severo riesgo sin atención médica.

Efectivamente al siguiente sábado nuestro líder de Street Kids Paco y Jahaziel fueron a verlos pero no los encontraron. Entretanto que otros chicos en el sitio les daban informe, llegó Jonathan solo. Desconsolado, acababa de dejar a Esther en el hospital de la mujer y con la noticia de que el bebé había muerto con aproximadamente 8 meses y medio de gestación. No sabemos con exactitud cuántos días estuvo Esther con la criatura muerta en su vientre, pero reconocemos que fue un milagro que ella no muriera por la contaminación de la sangre.

Dios movió los corazones de muchas personas esos días. Intervinieron en el proceso médicos que atendieron a Esther de urgencias y sacaron a la bebé sin vida de su cuerpo, enfermeras que cuidaron de ella, trabajadores sociales que hicieron los trámites de defunción gratuitamente, gente en la recepción del hospital que no sólo hicieron el papeleo oficial, sino que además platicaron con Jonathan mientras él esperaba en la sala, la funeraria que también hizo el servicio gratuito y personal del panteón que sin costo facilitaron el entierro y otorgaron el espacio para el cuerpo por siete años.

Tuvimos la oportunidad de acompañar a esta pareja durante este proceso, desde que ella salió del hospital a los tres días y durante el funeral. Débiles y cansados en muchos aspectos decidieron ese día que querían rehabilitarse.

Después del sepelio buscamos el apoyo del Pastor Luis Ernesto de la Teja, quien conoció a Esther y Jonathan años atrás. Él convenció y canalizó a ambos chicos para ir a rehabilitación en un centro para tales propósitos en el estado de Morelos.  Ambos ya conocían este sitio y esta vez tanto Esther como Jonathan estuvieron de acuerdo en separarse para desintoxicarse y recuperarse.

Gracias a Dios quien es Todopoderoso, pudimos llevar a la casa de rehabilitación. Esther fue llevada el miércoles 21 de enero al centro cristiano de rehabilitación para mujeres, Aves Restauradas y  Jonathan el viernes 23, dos días después a la misma institución en la casa de varones. Ambos están ahora convencidos y muy animados por salir adelante en ese lugar y dejar la calle. Dios usó esta dura experiencia para tocar su vida y hacerlos decidir ese cambio. ¡Gloria sea al Señor!

Durante todo este tiempo, estuvimos en oración por ellos, damos gracias a Dios porque en su gran sabiduría no permitió que ese bebé naciera y viviera en la calle, se la llevó antes de nacer sin permitir que sufriera lo que sus padres han sufrido. Damos gracias a Dios porque en su gran misericordia mantuvo con vida a Esther dándole una oportunidad más para arrepentirse. Damos gracias a Dios porque Jonathan estuvo al lado de Esther todo el tiempo haciendo los trámites y siendo fortaleza para ella. Damos gracias a Dios por toda la gente que se involucró y fue instrumento de amor, dando tiempo, dinero, esfuerzo, oración, etc. Y damos el reconocimiento a Dios por el milagro que hizo que dos jóvenes que llevan más de 15 años en la calle y adictos a las drogas tengan el deseo de rehabilitarse y de buscarle para tener un verdadero encuentro con Él y una nueva vida.

Después de unos meses de rehabilitación, Esther ha recuperado la vista, la capacidad de caminar y hablar, pero sobretodo ha decidido seguir a Cristo. Esther está próxima a bautizarse junto con otras chicas que también han creído en Jesús y esperan en la vida nueva que solo Él nos puede dar.

Definitivamente nuestro Dios es un Dios poderoso, Él sigue siendo el mismo antes, ahora y siempre. Cada día estos hechos suceden a nuestro alrededor en pleno siglo XXI, suceden aunque a veces no nos percatamos de ello. Dios sigue haciendo milagros.

Búsqueda sin Cesar

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