La Era del “Selfie”, o ¿Algo Peor?

selfie age pic

Recuerdo un antiguo dicho – «Es mejor estar interesado, que ser interesante.» Por desgracia, en la Comunidad Cristiana (Cuerpo de Cristo), parece ser que muchos creyentes optan por ser demasiado interesantes. Con la facilidad del acceso a las plataformas sociales, vivimos bombardeados de pensamientos, ambiciones, alegatos, posturas incómodas y videos de la gente –en la mezcla se encuentran esparcidas algunas buenas noticias y llamados importantes a la acción. Sin embargo, da la sensación de que se dice, «¡Mírame!, ah y, por supuesto, mira lo que Dios está haciendo.» En vez de, «Wow, ¡Alabado sea Dios! ¡Mira lo que Él está haciendo! ¡Soy tan bendecido de estar aquí! ¡Gracias, Señor!”

Estamos en la era de la «selfie», en la que, si no tenemos cuidado, el mundo apunta hacia nosotros, en lugar de que nuestra lente esté enfocada en los perdidos y lastimados. “Da click, ¡mírame aquí!; da click, ¡mírame allá!; da click, ¡mira lo que YO ESTOY HACIENDO!” Pero la verdad es que el “selfie” no es algo nuevo, es un problema de antaño.

Quizá recuerdes el relato de Narciso, quién se enamoró de su propia imagen reflejada en el agua (este sería la “selfie” original). Es a partir de esta historia, basada en la mitología griega, que obtenemos la palabra narcisismo.

Exploremos la palabra narcisismo por un momento…

Narcisismo

Sustantivo

       1.  La búsqueda de gratificación por vanidad, o admiración egoísta de los atributos                      personales, que derivan de un orgullo arrogante.

El culpable real se encuentra escondido en la definición – el orgullo. El orgullo es una agresión directa al plan divino de Dios para nosotros. Comienza siendo lo suficientemente inocente… solo una probadita a la manzana, ¿no es así?

La historia de la gran “auto-promoción” de Adán y Eva es donde el orgullo alzó por primera vez su cabeza engañosa, y nos llevó del paraíso a – «… maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás» (Génesis 3:17b – 19) En una conversación corta (Génesis 3:1-6) el enemigo nos engaña haciéndonos creer que podríamos conocer los pensamientos de Dios – que podríamos ser iguales a Dios. El orgullo es atroz.

El fruto que produce el orgullo es la miseria, y un abismo entre nosotros y Dios. Mira los siguientes versículos.

  1. Proverbios 11:2, Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; mas con los humildes está la sabiduría.
  2. Proverbios 16:18, Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu.
  3. Proverbios 18:12, Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, y antes de la honra es el abatimiento.

La Escritura anterior nos enseña que el orgullo causa desgracia, pérdida de sabiduría, y finalmente, destrucción. También podemos ver en estos versículos maravillosos de Proverbios, que hay un remedio y que es lo opuesto al orgullo – es la humildad. Es en la humildad donde Dios nos usa.

Es por la misericordia de Dios que tenemos gracia – una segunda oportunidad. Con ayuda divina podemos regocijarnos en conocer a Dios y disfrutar de su plan para nosotros

VERSÍCULO CLAVE: GÁLATAS 5:13, “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.”

Recuerda, que el escenario no es nuestro. Fuimos creados para glorificar a Dios y ser una expresión externa de su amor – Menos de mí, más de Él… el vivir es Cristo y el morir es ganancia… buscar a los perdidos, enfermos y lastimados… ese tipo de cosas. 2 Corintios 4:5 dice: «Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.»

Para que quede claro, no estoy diciendo que no debemos tomar fotos de nosotros mismos (selfies) y publicarlas en alguna red social, o que no debemos hablar de nuestros ministerios y lo que se está alcanzando. He visto momentos preciosos capturados, en cine y vídeo, personas que vierten sus corazones y el nombre de Jesús ser proclamado. Lo que estoy diciendo es que debemos ser equilibrados en Cristo, y tener una mente como la refiere Colosenses 3:12. Pablo dice: «Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia…»

Así que, la próxima vez que tengas la oportunidad de voltear la cámara o el reflector hacia ti, piensa en lo que hubiera hecho Pablo, mientras caminaba y ministraba por las calles en cualquier pueblo. ¿Es hora de magnificarnos a nosotros mismos, o es hora de dejar que Jesús brille?

 

Stephen John Spivey

Instigador de Esperanza

www.busquedasincesar.com

 

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